CASI 8.000 FALLECIDOS EN LA REGIÓN

El transporte público y el 8-M, las claves de la expansión del Covid-19 en Madrid

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La Comunidad de Madrid ha vivido su tercera jornada consecutiva con menos de un centenar de muertes diarias, tras registrar 74 decesos en las últimas 24 horas, un 10% menos que la jornada anterior. El número de muertes confirmadas por coronavirus asciende ya a 7.922 en la región, mientras que se han confirmado por PCR un total de 59.126 contagios desde el inicio de la pandemia.

Al tiempo van encajando las piezas del puzzle para analizar el por qué de tantos contagios. Ya parece claro que al menos en las grandes ciudades el transporte público, el metro, ha sido el principal vehículo de transmisión de un virus letal que tiene a los médicos absolutamente desconcertados porque se puede mostrar en distintos síntomas. Así lo pone de manifiesto el artículo científico ‘The subways seeded the massive coronavirus epidemic in New York City’, de Jeffrey E. Harris y recogido por Merca2. “El sistema de metro de la ciudad de Nueva York fue uno de los principales diseminadores, sino el principal vehículo de transmisión, de la infección por coronavirus durante el despegue inicial de la epidemia masiva”, dice.

Es preciso señalar que la Comunidad de Madrid, en el marco de las medidas y recomendaciones para evitar contagios por coronavirus, aconsejó el pasado 11 de marzo a las personas mayores y a quienes padecían alguna enfermedad que evitaran, por motivos de salud, utilizar el Metro y el transporte público en general. Esta recomendación se hizo extensiva a sus cuidadores y a quienes conviven con estos sectores de población vulnerable. Lo hizo el mismo día en el que entró en vigor el cierre de guarderías, colegios y universidades tanto públicos como privados. El día 12, comunicó la realización de desinfecciones diarias en trenes e instalaciones y estableció la apertura automática de puertas y accesos a estaciones durante el servicio. Y todo después de la gran manifestación feminista del 8 de marzo que congregó a más de 120.000 personas, una marcha clave en la gran cantidad de contagios.

En esa fecha en Italia ya se había prohibido por decreto las entradas y salidas de una quincena de regiones que presentaban alto grado de contagio por covid-19, mientras en España de permitió este evento en el que se esperaba una alta concentración de personas. Tras la manifestación, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, justificó el visto bueno a las celebraciones asegurando que «la situación cambió al amanecer».

Previamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una guía para frenar pandemia en la que se aconsejaba, entre otras medidas, «activar los mecanismos de coordinación tan pronto como sea posible y mucho antes de que ocurra la transmisión comunitaria extensamente». Y el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, en un informe emitido el 2 de marzo, recomendó «evitar concentraciones masivas innecesarias» por el coronavirus, ya que estaba científicamente demostrado, en base a los datos de otras pandemias y epidemias, que cancelarlas «podía reducir la transmisión del virus».

Según los especialistas médicos, los infectados experimentan los síntomas más graves entre 7 y 10 días después de producirse el contagio. La semana siguiente al 8-M, las UCI madrileñas sufrieron sus primeras aglomeraciones.